sábado, 7 de febrero de 2015

Malos Deseos




Había una vez un hombre que tuvo un problema desde pequeño, el problema consistía en que una mano le temblaba pavorosamente de un lado a otro. ¿Te imaginas cada que tuviese que comer u... otras cosas?... pero bueno, él tenía un excelente trabajo donde era perfecto, le ponía azúcar a los churros que se venden por Ciudad Universitaria.  

Repentinamente un día en un extraño espacio de la UNAM, entre las islas de central y la biblioteca, encontró una lámpara muy hermosa y a pesar de su problema logro frotarla, así fue que surgió de ella un genio robusto vestido de estilo árabe, no era una lámpara cualquiera, era una lámpara mágica.

Genio -Amo, es usted quien me ha sacado de esa celda por el momento y por ello (según las reglas) le cumpliré tres deseos, pero pídalos sabia y claramente, de lo contrario podría usted arrepentirse. 

Al hombre le dio mucha alegría, parecía que había encontrado una solución a todo.

Hombre -¿Tres deseos? ¡Que felicidad! Entonces… Deseo tener… la otra mano igual.
Genio – Amo ¡sus deseos son órdenes!

Le cumplió su deseo: puso ambas manos en tembladera. Al darse cuenta de esto, el hombre se enojó y grito:
Hombre – ¡No genio! ¡Las quiero al revés!
Genio - ¡A sus órdenes amo!
A lo cual sus manos quedaron exactamente al revés y temblando (peor tantito). El deseo enfureció más al hombre.

Hombre - ¡No! ¡Idiota!
Genio – ¡Si amo!
A lo que nuestro pobre hombre quedo como tal.
Hay que tener mucho cuidado a la hora de desear.

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